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Un ataque contra una academia militar en Siria deja más de 110 muertos

Siria vuelve a ocupar las portadas de los medios de comunicación internacionales. A pesar de que últimamente el conflicto haya rebajado su intensidad en comparación con los primeros años, la violencia no cesa en el país después de más de una década de guerra civil.

Más de 110 personas, entre ellas militares y civiles, han muerto en un ataque con drones contra una academia militar en la provincia central de Homs, bajo control gubernamental. El atentado se produjo durante una ceremonia de graduación a la que asistió el ministro sirio de Defensa, Ali Mahmoud Abbas, quien abandonó el lugar poco antes del ataque.

LOUAI BESHARA / AFP -
LOUAI BESHARA / AFP – Funeral de las víctimas del atentado contra la academia militar de Homs, Siria

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Reino Unido, reportó “112 muertos, entre ellos 21 civiles, 11 de ellos mujeres y niñas” y al menos 120 heridos. Por su parte, el ministro de Salud, Hassan Al-Ghobash, señaló a la televisión estatal que la cifra “preliminar” era de 80 muertos “entre ellos seis mujeres y seis niños” y alrededor de 240 heridos.

Según un comunicado del Ejército sirio, el ataque se llevó a cabo por insurgentes “respaldados por conocidas fuerzas internacionales”, quienes usaron “drones cargados de explosivos”. En la nota, las autoridades militares sirias también prometieron “responder con firmeza” a este atentado, uno de los peores que ha sufrido la zona controlada por el presidente Bashar Al-Assad desde que comenzó la guerra en 2011. 

Las promesas del Ejército sirio se han cumplido. Poco después del atentado contra la academia militar, las fuerzas gubernamentales bombardearon la región de Idlib, controlada por los rebeldes. De acuerdo con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, ocho personas murieron y unas 30 resultaron heridas. Algunas zonas de esta provincia están controladas por Hayat Tahrir Al-Sham, grupo terrorista liderado por la antigua rama de Al-Qaeda en Siria. Con anterioridad, la organización yihadista ha utilizado drones para atacar zonas controladas por el gobierno.

El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha expresado su “profunda preocupación” por los ataques y bombardeos del Ejército sirio en represalia, mientras que Geir Pedersen, enviado especial de la ONU para Siria, ha destacado la necesidad “de reducir inmediatamente la violencia, impulsar un alto el fuego a nivel nacional y un enfoque cooperativo para contrarrestar a los grupos terroristas”.

El atentado contra la academia militar y los bombardeos sobre Idlib como represalia coinciden con una campaña turca contra las fuerzas kurdas del norte de Siria. Después de bombardear el Kurdistán iraquí tras una explosión frente al Ministerio del Interior en Ankara el pasado domingo, las fuerzas turcas han llevado a cabo ataques aéreos en el norte de Siria, destruyendo 30 objetivos, incluidos “refugios, depósitos y sitios de almacenamiento”, según un comunicado del Ministerio de Defensa.

Los objetivos de Turquía en Siria son las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) organización kurda que Ankara relaciona con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), catalogado como grupo terrorista por Ankara y sus aliados occidentales. Las YPG se sitúan dentro de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), respaldadas por Estados Unidos. Asimismo, las SDF tuvieron un papel clave en la victoria sobre el Daesh en 2019.

Es posible que los ataques turcos contra las posiciones kurdas del norte de Siria aumenten ya que Ankara advirtió que intensificaría sus operaciones en la zona tras concluir que los terroristas que perpetraron el reciente ataque en la capital turca procedían de Siria. Entre 2016 y 2019, el Ejército turco llevó a cabo tres grandes operaciones en el norte de Siria contra las fuerzas kurdas.

Los últimos bombardeos han provocado la muerte de 11 personas, incluidos cinco civiles y seis miembros del personal de seguridad, según fuentes kurdas. Igualmente, durante esta última campaña lanzada por Ankara, aviones de combate estadounidenses F-16 han derribado un dron turco, ya que lo consideraron “una amenaza potencial” después de que se acercase “a menos de medio kilómetro de las fuerzas estadounidenses” cerca de Hasakah.

Estados Unidos y Turquía, a pesar de ser ambos miembros de la OTAN y aliados en algunas cuestiones, siguen estrategias distintas en Siria desde el comienzo del conflicto. Aunque ambos entraron en Siria con el objetivo común de derrocar al Gobierno de Al-Assad, poco después Ankara y Washington comenzaron a seguir sus propios intereses. Mientras que para Estados Unidos eliminar a los grupos yihadistas -con ayuda de los kurdos- es la cuestión primordial, Turquía tiene como principal fin combatir a las fuerzas del YPG. 

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